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Todo lo que necesitas saber sobre el primer debate presidencial en EE.UU.

De cara a las elecciones programadas para el martes 3 de noviembre, el candidato Demócrata, Joe Biden, y el aspirante Republicano a la reelección, el Presidente Donald Trump, ponen en marcha el tramo final de la campaña electoral que decidirá quién ocupará la Casa Blanca desde el 20 de enero próximo.

29/9/2020

En un país oficialmente en recesión económica, con más de 200.000 muertos en plena pandemia, reclamos masivos por la violencia racial estructural, territorios cíclicamente destruidos por los efectos del calentamiento global y elecciones presidenciales en el horizonte, en el día de hoy comienza el primero de los tres debates programados entre Donald Trump y Joe Biden.

En esta recta final que tiene al martes 3 de noviembre marcado en el calendario, los candidatos dirán presente en lo que muchos piensan como al Súper Bowl de la democracia, en el marco de los intercambios que la propia idiosincrasia nacional conjuga y frente a una elección que seguirá de cerca el mundo entero.

De las elecciones primarias a las nominaciones de los candidatos, la pandemia decididamente alteró muchas de las formas de esta campaña pero no así, aunque tampoco estuvo exento de dudas (la Universidad de Notre Dame y después la de Michigan decidieron darse de baja como anfitriones a partir de las preocupaciones por el coronavirus), los debates presidenciales.

1 El cuándo, cómo y dónde

El primero de los tres debates entre Donald Trump y Joe Biden, será este 29 de septiembre en la ciudad de Cleveland, Ohio. Los candidatos se reunirán nuevamente en Miami el 15 de octubre y en Nashville el 22 de octubre. Los nominados a la vicepresidencia, el vicepresidente Mike Pence y la senadora Kamala Harris, debatirán en Salt Lake City el 7 de octubre.

Según dispone la Comisión que organiza estos eventos de manera oficial y apartidaria desde el año 1988, todos los debates van a dividirse en seis segmentos de 15 minutos en tanto que cada tema de esos bloques tendrá dos minutos por candidato para responder.

Quien resultó electo moderador de este primer evento es el presentador de Fox News, Chris Wallace (quien estuviera presente en el último de los cruces entre Trump y Clinton allá por 2016), en tanto los temas elegidos fueron: Coronavirus; Corte Suprema de Justicia, Economía, racismo y violencia en las ciudades; los registros de Trump y Biden e integridad electoral.

En todos los casos los debates van a durar un total de 90 minutos, entre las 9:00 y 10:30 de la noche, hora del Este (entre las 22:00 y 23:30 en Argentina), sin cortes comerciales y transmitidos, además desde las cadenas de televisión estatales, por las redes oficiales de la Casa Blanca (y buena parte de los medios de comunicación del mundo).

Si bien el peso específico de estos eventos y su impacto en el resultado final siempre presta a diversas lecturas, teniendo en Trump y Biden a dos especialistas en decir cosas fuera de lugar difícilmente pueda restarse importancia a estas tres jornadas, así como al ya habitual «debate del debate» instalado desde los medios de comunicación.

Con un Presidente que en plena pandemia entiende al voto por correo que en las últimas horas inició el estado de Oregon como sinónimo de fraude y no asegura una transición pacífica en caso de perder, las elecciones están cada vez más cerca.

2 ¿Qué se vota?

El 3 de noviembre aquellos ciudadanos norteamericanos mayores de 18 años y registrados (a excepción del estado de Dakota del Norte que no requiere inscripción previa) elegirán al próximo Presidente y Vicepresidente, un tercio del Senado (33 bancas) y toda la Cámara de Representantes (468 escaños), al tiempo que las elecciones estatales y locales también estarán en disputa sobre distintos puntos del país.

El campo de juego, como es sabido, no lo ocupa el voto popular. De hecho, tras la salida de la Argentina del sistema de colegios electorales en el año 1994, los Estados Unidos permanecen como el único país que utiliza este sistema que tiene en 270 el número mágico de representantes a alcanzar y donde puede ganar el menos votado (como ocurriera en 1824, 1876, 1888, 2000 y 2016).

En esto quedará también por definirse la composición de un Senado que de momento está dominado por 53 bancas republicanas (sobre las restantes 47 demócratas). Lo que requiere en este caso el partido de Biden es, al menos recuperar 3 asientos, contemplando una victoria nacional que de a la vicepresidencia la potestad ejecutiva de inclinar la balanza hacia el bando azul.

En lo que a la Cámara de Representantes respecta (hoy con 234 demócratas, 200 republicanos y 1 independiente -Bernie Sanders-) se estima que el control demócrata va a poder amplificarse hacia el período 2021 – 2022.

Osea que en un país donde no es obligatorio votar pero sí se puede opinar en encuestas o bien el Presidente que resulte electo puede sacar menos votos que el que las pierde queda en evidencia que todas las estadísticas, encuestas o ambiciones erráticas de cuantificar el futuro hay que tomarlas con pinzas.

3 La recta final


De momento el escenario político nacional va solapado al económico y la obviedad de una macro que hasta enero de este año era la carta fuerte de Trump pero que con la pandemia representó una contracción del 34% para el segundo trimestre y lógicamente, los de momento, más de 200.000 muertos por coronavirus.

En caso de que Biden acceda a la Casa Blanca, Donald será el tercer presidente de los Estados Unidos desde la segunda guerra mundial que no es reelecto en el cargo (Carter y Bush -padre- completan este listado), algo no menor al momento de pensar en una para nada utópica crisis institucional promovida por quien hoy no asegura una transición pacífica del poder.

La recta final figura atravesada por los reclamos masivos por la violencia racial estructural, las acusaciones que pesan sobre la política impositiva de Trump y claro, la posibilidad de en tiempo récord llenar la vacancia en una Corte Suprema que se presume fuertemente conservadora.

4 La Corte en agenda


A menos de 50 días de las elecciones presidenciales, la muerte de Ruth Bader Ginsburg (RBG), quien fuera una de los nueve integrantes de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos, sumó otro capítulo a los Estados Unidos en el 2020.

Ruth Bader Ginsburg murió el viernes último a los 87 años de edad tras padecer un cáncer de páncreas. De esos 87 años, 27, tras ser designada por Bill Clinton, los pasó en la Corte Suprema de Justicia emitiendo votos claves y sentando jurisprudencia muchas veces en cuestiones orientadas a las libertades civiles desde el matrimonio igualitario hasta el aborto.

Por ejemplo, en un fallo histórico emitido en 2015 y promovido por Ginsburg, la Corte dictaminó que la Constitución permite el matrimonio entre personas del mismo sexo, revocando las restricciones presentes. Hasta ese fallo, del 27/06/2015, de los 50 estados del país, 14 tenían limitaciones sobre la ley que se había aprobado por primera vez en el estado de Massachusetts allá por 2004.

Es un hecho, ya incluso confirmado por Trump, que su reemplazo signifique un sexto candidato republicano y el tercero del actual mandatario en la Corte por lo que en temáticas que van desde el aborto hasta las elecciones, la cabeza del Poder Judicial va a pasar a estar completamente dominada por un enfoque conservador.

La candidata será Amy Coney Barrett, aspirante soñada para el ala derecha del Partido Republicano, de cuarenta y ocho años, ex profesora de la Facultad de Derecho de Notre Dame, férrea opositora al derecho al aborto, madre de siete hijos, cinco biológicos y dos adoptados de Haití.

Vale recordar que el conflicto no solo responde a incorporar un integrante que decante en una corte más conservadora sino en hacerlo con tal cercanía a las elecciones presidenciales.

En la elección anterior, Obama nominó a un candidato diez meses antes de la elección pero el líder de la mayoría republicana en el senado, Mitch McConnell, se negó a otorgar una audiencia argumentando que era injusto para los votantes poner un nuevo juez antes de las elecciones.

Ahora, a menos de 2 meses y en un escenario cuasi idéntico McConnell, que sigue siendo el líder de la mayoría republicana en el Senado afirmó que había que llenar el asiento vacío argumentando que la regla que inventó él solo se aplica cuando el Senado y la presidencia están en manos de partidos opuestos. Para que haya reemplazo hay que obtener 50 votos en el Senado y los republicanos tienen 53 (contra 47).

Lo cual, entre otras cosas, puede significar tener que definir el voto por correo electrónico en algún Estado clave, algo que por fuera de las formas, solo hay que irse 20 años para atrás y preguntarle a Al Gore sus sensaciones al respecto.

Fuente: Filo.news

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